El reino del amor y la felicidad




Los niños, unos ángeles que pueden transformar a aquellos que los han traído al mundo, porqué nadie mejor que ellos pueden mostrarnos en sus primeros años la dulzura, la alegría, la sinceridad, la creatividad, la energía inagotable, todos ellos aspectos que a muchos cautivan y transforman.

Muchos poseen una creencia acerca de como orientar a los niños en su crecimiento, concretamente en su forma de encarar psicológicamente la vida, la creencia de que se debe desconfiar de los demás, la creencia de que no puedes ser generoso con los demás, una creencia que endurece el corazón, pues se piensa que un corazón con una coraza, un corazón a la defensiva va a sufrir de forma más liviana los golpes de la vida. Desde mi experiencia hacer esto es crearse un vacío y un sufrimiento, porqué un corazón que se cierra es un corazón que deja de sentirse a sí mismo, y la prueba es que los niños no reciben su felicidad de los demás, no buscan su felicidad en el exterior, sino que al contrario, ella se expresa espontáneamente, entonces cerrar tu corazón es negarte a sentir, es negar tu felicidad. Dejar de ser niño es empezar a sufrir.

Esta creencia de cerrarse en si mismo, este mito, intenta convencernos de que debemos escudarnos, que debemos desconfiar, que debemos evitar los problemas, que debemos rechazar las dificultades, que debemos tomar la vida con corazón duro. Si usted hace eso se está negando a experimentar una vasta dimensión que hay en su interior, la dimensión de su amor negado, una dimensión que le llevaría a la felicidad sin dependencias. Básicamente sus relaciones personales se resumen a experiencias carentes de la profundidad que dá el amor "vivo".

Uno no puede ser feliz a expensas de todos, la felicidad individual, la felicidad sin relaciones no existe. Todas las personas estamos unidas en un nivel inconsciente, y ese nivel permanece inconsciente porque nosotros cerramos las puertas a su expresión. Nosotros decidimos ser más o menos duros, y no nos damos cuenta que es la propia dureza la que causa nuestro dolor.

Si uno quiere ser feliz necesita sentir su corazón de una forma totalmente libre, sin miedos, sin esquemas, entonces desde ese corazón liberado puede relacionarse de una forma totalmente nueva y profunda, desde esa nueva forma uno puede sentir el corazón de los demás y todo lo bueno que hay en el interior de nuestros semejantes. El hecho de reconocer lo bueno que poseen las personas es suficiente para que ellas se sientan reconocidas y amadas, y ese hecho, el de relacionarnos a un nuevo nivel, nos va transformando paulatinamente a ambos, ese es uno de los muchos dones del amor, una de sus magias. Hay muchos dones y magias para descubrir que surgen del corazón, pero depende de usted que suceda y que su vida se llene de un significado real, pleno y profundo.

Muchos tienen miedo de abrir sus corazones, "el mito", creen que abrirlos abrirá un torrente de sufrimiento, "sólo es miedo", el miedo, el mito que nos han inculcado. ¿Cree que cerrar su corazón le hace fuerte?, ¿piensa que hacerse el duro le protege?, sólo se está usted engañando a sí mismo, sólo está siguiendo una creencia extendida y creída por muchos, aunque como toda creencia sólo es eso, una creencia; ¿desea ser usted fuerte de verdad?, abra su corazón y aprenda a tomar la vida con él, pero no se cierre a tomar lo desagradable, no se niegue a tomar lo difícil, afronte lo que la vida le ofrece, tanto lo agradable como lo desagradable, pero el secreto está en saber tomar lo que le desagrada, lo que rechaza. Si usted aprende a afrontar lo desagradable sin escapar, con valor, con decisión positiva, ello le producirá un profundo cambio en sí mismo, las cosas sólo nos hacen daño cuando creemos que son malas y si nos volvemos consciente del valor transformador que poseen, obtenemos la extraordinaria capacidad de afrontar todo con alegría, o en principio con decisión positiva.



"El reino de los cielos pertenece a los niños."

"Quien quiera entrar en el reino de Dios, deberá volverse como un niño."

"Os es preciso nacer de nuevo."

-JESUS CRISTO-

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