Mujer y Hombre, ¡¿perdidos o trascendidos?!



"Compatibilización de los opuestos, Unificación y Trascendencia".

Cada miembro del distinto sexo posee unos aspectos inherentes a su forma de ser. Si pudieramos en cierto modo tomar y juntar en sus aspectos a la mujer y al hombre, crearíamos al Ser andrógino, al ángel creado desde la transcendencia de su sexualidad y fusionado en uno, al Ser con las dos polaridades unificadas desde los tres aspectos de la personalidad, tres aspectos que son el pensar, el sentir y el actuar, "consciencia, sentimiento y voluntad".

Cada una de las dos diferentes polaridades humanas posee su forma concreta de ser y actuar y aunque no podemos definir y ubicar cada persona en un diferente polo de una forma bien concreta y determinada, sí sabemos que uno posee unos aspectos básicos diferentes a los del otro en tanto que aspectos que determinan su forma de ser y de actuar tanto psicológicamente como emocionalmente, pués las hormonas determinan no sólo el sexo, sinó la forma de sentir los impulsos y las emociones.

La mujer tiene más activada su parte sensitiva, su parte emocional. Podemos decir que el centro de la mujer se halla en su sensibilidad. No quiero dar a entender que sensibilidad signifique ser de buenos sentimientos, eso es algo aparte, quiero decir que desde su sentir ella és más propensa a ser llevada por las fluctuaciones emocionales, ya que su emotividad está despierta, como por el contrario esa sensibilidad está más aletargada en el hombre. Esta hipersensibilidad sometida a una mente confusa puede llevarle fácilmente a ser rencorosa y vengativa, a ser una persona que desde sus sentimientos heridos pueda convertirle en una persona que se afane por dañar y que le cueste mucho olvidar una ofensa. La polaridad femenina llevada desde valores positivos, trabajando interiormente para desarraigar emociones negativas y dañinas, llevan a crear en la mujer a un ser ampliamente comprensivo y de profundos sentimientos amorosos y compasivos.

Si la mujer es emotiva el hombre es racional. No quiero decir con racional que el hombre use más la mente que la mujer, quiero decir que el común de los hombres usan la mente de forma diferente a como lo hace la mujer. La mujer necesita la mente para dirigir su sensibilidad, para orientar sus emociones hacia un lado positivo que le permita mantenerse en paz y armonía. El hombre común no tiene desarrollada la sensibilidad al nivel de la mujer, sus emociones son más etéreas en el sentido que no arraigan sus sentimientos como lo hacen en una mujer, los sentimientos del hombre se desvanecen a mayor velocidad, es por eso que los hombres suelen olvidar más rápido las ofensas. Por el contrario el hombre necesita su mente para comprender, y desde una intención positiva llegar a desarrollar su sensibilidad, la sensibilidad que le permitirá expandirse hacia un creciente sentimiento de plenitud y paz interior.

Básicamente el hombre necesita DESARROLLAR mediante la razón positiva la sensibilidad que la mujer ya posee. La mujer necesita ORIENTAR positivamente su sensibilidad mediante la razón.

Si la sensibilidad femenina determina una polaridad, la racionalidad masculina determina la otra polaridad. La mujer desde su sensibilidad femenina necesita la racionalidad masculina para transcenderse a sí misma y crearse a una identidad realizada y en la experiencia de su própia paz y plenitud interior. El hombre desde su inversa polaridad, desde su racionalidad masculina, necesita integrar su sensibilidad para transcenderse a sí mismo y crearse a una identidad realizada y en la experiéncia de su própia paz y plenitud interior.

Cuando hombre y mujer fusionan estos dos aspectos de una forma positiva "razón y sensibilidad" y los hacen plenamente conscientes en sí mismos, alcanzan un nuevo escalón interior. Desde la sensibilidad y la racionalidad perfectamente equilibradas, expresadas y orientadas, puede experimentarse la paz desde la mente y esta paz lleva a mantener la armonía y la plenitud del sentir en el corazón. En esta unificación, ambos, hombre y mujer, trascienden sus diferencias de sexo en tanto que forma de ser y de sentir, podemos decir que se convierten interiormente en seres andróginos, seres que han unificado sus diferentes potencialidades para crear una identidad única por encima de la anterior, una nueva identidad integrada.

Este nuevo ser transcendido a sí mismo puede ahora desde una sensibilidad uniforme carente de fluctuaciones emocionales experimentar la plenitud interior de su própio, único y recién descubierto verdadero ser.
Desde una sensibilidad armónica y una razón del mismo modo serena y clara que le permite experimentar una paz en su mente, puede ahora experimentarse el nuevo nivel del ser. La emotividad es armonizada bajo la atención de la razón y la razón es dirigida bajo una nueva luz, "la luz del alma", la luz que manifiesta una nueva consciencia que ilumina y dirige. La razón que era el último escalón, pasa a hora a ser el penúltimo, otorgando su escaño a esta nueva consciencia quieta y expandida que dirige todo el nuevo ser.



"Simón Pedro les dijo: que salga María de entre nosotros, ya que las mujeres no son dignas de la vida",
pero Jesús respondió:  "pues, yo haré que ella se vuelva varón para que también se convierta en espíritu viviente como nosotros, los varones, porque toda mujer que se haga varón entrará en el Reino de los Cielos"

El valor positivo de los apóstoles era su razón orientada positivamente para DESARROLLAR su sensibilidad.
El valor positivo de María Magdalena era su razón positiva para ORIENTAR su sensiblilidad.

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