Los vínculos que nos unen




Nuestro egoismo centra de tal forma la realidad en nosotros mismos que nos vuelve inconscientes de nuestro entorno. Si el egoismo es la herramienta que nos ha vuelto conscientes de nosotros mismos también es la barrera que nos impide ver más allá y desarrollarnos. El egoismo ha tenido su lugar en nuestro desarrollo, pero ahora debemos dejarlo atrás, pués la própia infelicidad y la destrucción que causa en el mundo son los síntomas de un estado vetusto.

El egoismo nos hace conscientes de nuestra individualidad, consciencia que no poseen el resto de los seres de este mundo. Esta consciencia de individualidad crea una ilusión, un sentimiento de separatividad, un sentimiento de que somos independientes de los demás individuos de la sociedad, o al menos muchos quieren convencerse de ello. Estos pensamientos y sentimientos se mueven a un nivel muy superfluo, carecen de veracidad, forman parte de la ilusión en la que vive el Ego, pués todos los seres estamos conectados, todos formamos parte de un grupo unido por lazos invisibles, lazos inconscientes que no podemos palpar con nuestras manos, pero de los que no nos podemos librar.

Del mismo modo que una sociedad de insectos como por ejemplo las hormigas, las abejas, etc., poseen una forma de actuar sometida a unos lazos de los que ellos no son conscientes pero que nosotros podemos percibir, nosotros como humanos poseemos estos lazos, tal como los poseen todas las especies de seres de este mundo, pués la fuerza que forma las manadas, bandadas y bancos de peces son los vínculos que los unen y gracias a los cuales evolucionan en grupo.

El Ego humano es una entidad que por aferrarse a sí misma crea su propia confusión. Su realidad se centra en sí misma, y pierde y se niega a si misma la percepción de su entorno. Lo que sucede a su entorno no es usado para apreciar su valor, sino para juzgarlo, pues sabemos que la consciencia egoica necesita tomar de su entorno para llenar su vacío y su carencia interior, el Ego juzga lo que no comprende o no le beneficia.

El hecho de que siempre juzgamos el comportamiento de los demás, el hecho de que o sentimos cierta atracción por alguien o por el contrario sentimos rechazo, el hecho que ninguna persona con la cual nos relacionamos suele dejarnos indiferentes sino todo lo contrario, son prueba de que las personas estamos unidas en un nivel invisible o inconsciente, "a pesar de la negativa de nuestro Ego a reconocerlo". Todas las necesidades que tomamos de los demás, ya sean sexuales, afectivas o materiales muestran dichos lazos.

Nos han hecho creer que somos entidades individuales, pero ningún ser existente es individual. Todos los seres existentes forman parte de un grupo, de una manada y se relacionan conforme a los vínculos que les unen y a los cuales no pueden negarse.

Como entidades Egoistas hemos dejado de comportarnos como grupo, hemos hiperdesarrollado el sentimiento de individualidad mediante una hiperactividad del pensamiento y esta hiperactividad nos impide ser conscientes que lo que hay en nuestro interior y de nuestros vínculos de grupo. Volvernos conscientes de estos vínculos es experimentarnos como verdaderamente a nosotros mismos, es descubrir una fuerza que realmente llena nuestro ser.

Las personas estamos unidas a todos nuestros semejantes en un nivel inconsciente, poseemos unos sólidos vínculos indestructibles, sólo que una vida confundida y unos esquemas "formas de pensar, sentir y actuar" nos hacen creer que las cosas son de una forma concreta, determinada, que no pueden ser de otra forma. Cuando los individuos nos relacionamos con los demás, vemos que todas las personas poseen una forma determinada o parecida de actuar, aunque a los que no se comportan dentro de nuestros esquemas muchas veces los tachamos de raros, de marginados, o cualquier etiqueta con la cual clasificarlos. Deberíamos observar que estos prejuicios nacen de una unión inconsciente con nuestros semejantes, y es el hecho de que queremos sentirnos unidos en algún nivel el motivo por el cual juzgamos.

Esta forma de ser y de vivir basada como digo en esquemas (pues creemos que las cosas son o deben ser de una forma determinada) crea la rueda de la incertidumbre en la cual vivimos, la serpiente que se come la cola, porqué no nos percatamos de que pueda existir otra forma de ser o de vivir. Esta forma de ser y de vivir "determinada", nos impide hacernos conscientes de estos vínculos que nos unen. Una forma determinada de pensar, cierra completamente nuestra percepción e impide el posterior descubrimiento de diferentes realidades existentes, realidades en tanto que formas de ser o formas de vivir. Nuestra consciencia está confundida, no está sana, y no posee la claridad para percibir formas armónicas de convivencia.

¿Cual es la importancia de estos vínculos?

Si uno está decidido a descubrir estos vínculos, va a descubrir la cosa más valiosa “no solo de su vida”, sino algo que abarca a toda la sociedad. Es esta cosa la que todos debemos descubrir y vivir de una forma consciente, pues su gran valor no tiene medida, descubrirlo es descubrir el mayor tesoro inmaterial, descubrirlo es descubrir la riqueza tras la cual todos corremos, es esta, la cosa más bella que uno puede descubrir y es a partir de este descubrimiento que algo nuevo se desarrolla en nuestro interior, algo que crecerá hasta llenarnos por completo, y será esta plenitud la que llenará de riqueza nuestra vida, pues la forma de ser y de vivir que poseemos actualmente carece de esta realidad, "nuestra verdadera realidad", una realidad para vivir y compartir.


Concretando nuestra forma de ser:

La forma de pensar que expondré es muy generalizada, aunque no específica de cada individuo;
Nuestra mente toma este mundo, toma la forma en que vivimos según la ha conocido, según se fue desarrollando a través de centenares y miles de años hasta que la hemos terminado heredando de nuestros padres. Nuestra mente toma lo que vé como algo concreto, determinado, con poca capacidad de transformación, pues es lo que siempre ha visto y a sí misma se auto sugestiona creyendo que es imposible que las cosas vayan a ser de otra forma, así que seguimos adaptándonos a lo que tenemos “en todos los sentidos”, nos mordemos la cola.

Según nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos tienen un comportamiento determinado. Nuestra forma de experimentar nuestros sentimientos está determinada por nuestra forma de pensar, tampoco creemos que haya otra forma de razonar y sentir (o no la deseamos), pues ser de otra forma nos parece como si nos perdiéramos a nosotros mismos, como si dejar de ser como ahora somos supusiera una especie de muerte. En verdad que inconscientemente sabemos que ser de otra forma implica una cierta forma de muerte en nosotros mismos, de ahí el miedo o la incertidumbre, pero en verdad sí que en cierta forma uno debe morir, debe morir en todos sus esquemas de pensamiento y comportamiento, y su forma de sentir debe transformarse en una forma de sentir no condicionada por sus pensamientos, en una forma de ser conscientes de cada segundo, en una forma de sentir nuestra propia plenitud a cada segundo, en un estado de gozo constante.

Así que estas palabras son para los que buscan eso “otro”, eso “desconocido” que está escondido en nuestro interior, eso que no es pequeño, sino inmenso cuando ha crecido, porque “eso” eres cuando verdaderamente eres tú mismo, cuando has descubierto quien eres realmente y has dejado que ello crezca y se expanda en tu interior, y “eso”, llenará tu ser y tu vida completamente. Simplemente “eso” es quien estabas destinado a ser, sólo que una vida confusa no te ha permitido “descubrirte”.

Tú sabes que eres tú, en el sentido que eres consciente de ti mismo, aunque en tu forma de ser faltan muchos aspectos que deben hacerte sentir como una persona "conscientemente" plena. Es el reconocimiento de lo que te falta lo que debe empujarte a buscarlo, hasta que una certeza y una riqueza se expresen completamente en tu interior. Entonces sabrás lo que es "la seguridad", la seguridad que no depende de nada, sino que forma parte de lo que tú eres, pues forma parte de una plenitud "sin dependencias".

Hacerte consciente de los vínculos que te unen a los demás, es un camino para descubrir quien eres verdaderamente, pero esos vínculos se descubren desintegrando todas tus normas de pensamiento y comportamiento. Eso no significa que uno deba rechazar esas formas de comportamiento, formas de pensar, de sentir; el matiz está en que uno rompe el apego que les tiene, entonces uno toma mayor libertad y da pié a que cosas más bastas puedan expresarse en una más amplia consciencia, tan amplia tanto más desintegre sus miedos, apegos mentales, emocionales y egoicos. 

(Véanse "Constelaciones Familiares y Sistémicas").
(Véanse "Teoría de los campos mórficos de Rupert Sheldrake").

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