Fuentes de vida





Quizás podría representarse un sistema solar como una manifestación a gran escala de nuestro interior. Los planetas reciben la radiación y la luz del sol como alimento y como calor, de la forma en que nosotros necesitamos alimento y conocimiento. Quizás los planetas se queden observando la luz y el calor del sol, pero en su interior forman parte de él, porque ambos son parte de un mismo fuego, así las personas podemos quedarnos admirando a alguien, cuando en realidad lo que debemos hacer es tomar lo que percibimos para transformarnos a nosotros mismos, el cambio en nuestra percepción permite nuestra transformación.


Cada planeta del universo posee una belleza, un calor y una masa única, de la misma forma que la posee cada individuo. No tiene sentido quedarse sintiendo el calor de un sol cuando uno posee ese calor en si mismo, el sol nos dice: mi fuego es el mismo que hay en tu interior.

En el universo todo es una relación. La vida y la belleza de la tierra son gracias a una correspondencia, sol y planeta se necesitan uno a otro para crearla, ambos están vinculados, él entrega su luz y radiación para que surja la vida en el planeta, ambos son necesarios, no uno sin el otro. Así, como la vida se crea desde el planeta con el apoyo del sol, así nuestro corazón renace cuando alguien nos ha mostrado que en él está nuestra vida. Ambos forman parte de la existencia, uno no es mejor que otro, ambos forman parte del mismo principio y se unen en un mismo fin.

Los planetas poseen el mismo fuego desde el que se ha creado cada sol, y cada sol forma parte de una familia nacida de una misma cuna. Las estrellas nacen en grupos, como una familia, como parece ser en las estrellas de Las Pléyades.
Las estrellas poseen una vida que se desarrolla semejante a los seres humanos, desde su nacimiento deben concentrar y estabilizar su masa, su carácter, viven una vida madura de unos millones de años y en su vejez acusan los problemas que aquejan a los ancianos, “falta de estabilidad”, van quemando su energía a duras penas y al final en un resplandor de luz perecen.

Como se desenvuelve el universo es de una gran belleza, la muerte no existe en él, todo es movimiento, interrelación, renacimiento, el universo es UNO, la energía no desaparece, como dijo Einstein “se transforma”, la muerte energética no existe "y la consciencia es energía". Toda la energía del universo no desaparece, es reutilizada tarde o temprano para formar nuevas estrellas y nuevos sistemas solares en los cuales puede algún día desarrollarse la vida y la consciencia, nuevos planetas que mediante sus soles dan la oportunidad de encarnar cuerpos en los que descubrir el secreto de la creación de forma consciente y gozarlo y agradecerlo en hermandad sintiéndose todos UNO.

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