Amor soberano







   Todas las personas poseen una parte buena, ella está en su corazón. Si sabes mirar a traves de los velos de los que ellas mismas se han vestido podrás ver ese corazón, un corazón que entre todos hemos ayudado a velar. Si puedes mirar a través de esos velos y puedes tocar esa luz por muy minúscula que sea, esa misma persona podrá percibirla en si misma. Si nos afanamos en mirar los defectos, en juzgar, en mirar lo malo en vez de lo bueno es normal que las personas se vean afectadas negativamente y, que esa actitud de crítica hacia ellos les provoque rechazos hacia su universo cercano y hacia todos los que entran en su círculo de relación. Si uno sabe reconocer a una persona por lo que es, no importa su forma de ser, si uno puede darse cuenta de que cada persona es "por las circunstancias que le han llevado a serla", podrá tomarla tal como es, tocar su corazón y hacer brillar un poquito de su luz. Esa luz, ese calor que durante toda una vida pueden haber estado ocultados, pueden aflorar y pueden ser percibidos conscientemente por su poseedor.

Cuando una persona traspasa los velos de un individuo y toca su corazón se enciende el fuego de una muy probable profunda amistad, amistad que perdurará toda una vida a pesar de las distancias.
Cuando una persona traspasa los velos de un individuo de sexualidad complementaria se produce el conocido enamoramiento. Enamoramiento es la presencia repentina del Amor que durante un largo período de tiempo no se ha poseido. Enamoramiento es el toque que otro produce en nuestro corazón, iniciando la ignición del Amor. Cuando se inicia este Amor lo asociamos a la persona deseada.


Los niños viven en el Amor, lo experimentan, de él surge su felicidad, su espontaneidad, su creatividad, su imaginación, su energía sin límites. Cuando perdemos este Amor nos sentimos vacíos e intentamos llenar este vacío con los deseos que la misma pérdida ha creado, la pérdida de una plenitud experimentada inconscientemente en la infancia. Cuando perdemos este Amor lo buscamos en los demás o intentamos llenar ese vacío con posesiones materiales o vanos orgullos.


Cuando uno encuentra una persona afín, compatible, deseable, la hace motivo de "Amor". Ese Amor no es genuino, sólo que la satisfacción de poseer a esa persona como pareja nos relaja, y ese relajamiento permite que nuestro corazón se abra hasta experimentar algo del primigenio Amor genuino (tal como lo experimenta un niño de forma constante), el problema es que relacionamos a la otra persona con ese Amor y hacemos que ese sentimiento dependa de ella. Si ese sentimiento se hace dependiente se corrompe y acaba perdiéndose. Una persona puede abrir y despertar el corazón de las demás, corazón que se hallaba cerrado o insensible, pero el deseo liga ese Amor con la persona que lo ha despertado. Cuando puedes desligar la experiéncia de ese Amor respecto de la persona que te lo ha iniciado, cuando puedes mantener ese sentimiento y recuperarlo como cuando eras un niño, cuando rompes su dependecia, ese Amor puede llegar a experimentarse constantemente. Cuando no quieres poseer a nadie es cuando puedes compartirte sin prejuicios. Cuando deseas algo lo pierdes y cuando lo pierdes lo ganas.

Los niños nacen perfectos en su forma de expresar el amor, de experimentarlo. Su rostro irradia su luz. Solo que nosotros los condicionamos y desviamos su experiencia de Amor. Les enseñamos a desconfiar. A partir de allí pierden su perfección y nosotros les influimos nuestros prejuicios y miedos, entonces decimos que los niños son crueles cuando han aprendido de nosotros por empatía. Ese Amor es la parte perfecta del niño. Su crueldad es su imperfección condicionada por nosotros, aun inconscientemente. Pero debemos enfocarnos en esa parte perfecta y tomarla como ejemplo, como recuerdo de lo que hemos perdido y debemos volver a reencontrar, reencontrar esa parte infantil y unirla a nuestra responsabilidad y madurez adulta. "Quien quiera entrar en mi reino deberá volverse como un niño." (Cristo), reencontrar esa semilla de Amor en nuestro corazón y regarla para que se desarrolle a un magestuoso árbol.

Cuando uno reencuentra a su niño interior, a esa parte inocente de su corazón (libre de malos pensamientos) en la cual se siente humilde, desde la cual surge el Amor y la hace consciente en si mismo, esta luz ya nunca más se apagará, todo lo contrario, ella crecerá bajo la llama de nuestra atención. El Amor se experimenta en el estado contemplación presente, cuando mantenemos nuestra mente en estado de atención constante, cuando nuestra mente no se pierde en la inercia de los pensamientos y permanece atenta, todo el dia. Esa atención debe enfocarse también en el corazón, intentando que la paz del corazón no se pierda bajo las diversas experiéncias cotidianas. La vida cotidiana es el mejor entrenamiento para que se temple el Amor en el corazón. Cada dia se suceden experiencias que nos enfrentan a mantener esa paz o al menos reforzarla poco a poco, muchos se empeñarán con todas sus malas artes para conseguirlo, "serán vuestros mejores aliados", ellos son vuestro mejor entrenamiento.

Ese es el más alto valor de las dificultades, cuando se enfrentan con la atención en el corazón. Muchas experiéncias no las podremos enfrentar con la suficiente capacidad para no perder esa paz, pero eso no es lo importante, lo importante es que el esfuerzo cotidiano desarrolla con el tiempo a más altos niveles esa paz. Cuando somos completamente conscientes que estas dificultades nos ayudan a desarrollar poco a poco esta paciencia y esta paz, entonces podemos tomar cualquier dura dificultad con espíritu positivo. Mediante este espíritu positivo se desarrolla una alta comprensión hacia los demás, ayudándonos a ser aun más pacientes. Se desarrolla el Amor en uno mismo como una  irradiación que toca a los que se relacionan con nosotros. Esta irradiación tiene dos efectos, por una parte llega al corazón de las personas de espíritu sincero y los abre, por otro lado provoca un gran rechazo por parte de los que aman la mentira y el beneficio propio. Por ambas partes es beneficioso, puesto que los que nos rechazan lo hacen porque hemos tocado o movido un esquema, norma o apego el cual los mantiene cristalizados.

Sería una inmensa satisfacción poder compartirse con todas las personas que uno Ama y aprecia profundamente, pero experimentar esa unión en nuestro interior es la meta que todos debemos alcanzar a través de la dureza y de la decepción, despertar nuestro corazón, dejar de juzgar a nadie y de depender emotivamente de nadie, para que nuestro Amor se haga soberano, para que uniéndonos a nuestro corazón podamos ser uno con el corazón de todos. Eso es alcanzar el Alma.


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