Celibato, represión sexual o liberación sexual



   Quisiera hablar sobre un tema que se desconoce, un tema que trae más problemas que beneficios, del que algunos presumen, pero que en verdad se hallan lejos de ello, EL CELIBATO.

Una persona cuya forma de vida está enfocada en obtener para llenar su vacío no puede liberarse del deseo sexual. Para ello primero debe transformar ese estado de vacío por un estado de plenitud, plenitud que surge de si mismo. Hay personas que desean liberarse del deseo sexual, lo ven como si fuera algo malo o sucio, condicionamiento surgido de generaciones de represión religiosa. Otras personas quieren liberarse del sexo porque tienen un problema con su sexualidad, por problemas acontecidos en su infancia que los han herido profundamente y han marcado su subconsciente. En estos casos y por la referencia que da la psicología en sus experiencias se sabe que uno debe enfrentarse a sus problemas interiores, los que afectan a su pasado y sanarlos mediante ayuda psicológica guiada. Yo me enfrenté y a mis problemas interiores y los trascendí, pero no recomiendo a nadie que lo haga sin ayuda terapéutica. Mis problemas personales fueron trascendidos haciendo uso de la comprensión respecto a la persona implicada conmigo y sinceramente perdonando su forma de actuar por ignorancia. Luego, gracias al despertar y vivenvia de mi plenitud y por gracia de una dulzura sanadora que se hallaba y experimento en la zona torácica, todo efecto de una transformación psicológica interior. Cabe la posibilidad que esta -dulzura, plenitud paz- sea una liberación de hormanas producida por la glándula Thymus (Timo). Esta hormona está más activa en la niñez, que es justo la etapa en la que el niño está más en contacto con sus sentimientos o (corazón).

Para alcanzar una mínima comprensión acerca de lo que significa "celibato" uno debe primero comprender la forma confusa en la que somos y existimos, la forma de ser basada en el Ego, el egoísmo, pues al verdadero celibato solo puede alcanzarse liberado de este estado. Ser o no ser egoísta No es un hecho que pueda cambiarse por una sencilla decisión, no es una forma de ser superflua que pueda cambiarse fácilmente, ya que ser egoísta es un estado que afecta a nuestra total forma de ser en la que se ven envueltos nuestra mente, nuestras emociones y nuestros impulsos. Uno no deja de ser egoista por una simple decisión, debe transformarse completamente a si mismo, debe vencerse a si mismo, debe dejar de pensar, sentir y actuar de forma condicionada o esquematizada y renacer en una nueva forma de ser, en nuestra forma de ser original, auténtica, una forma de ser en la que no existen miedos, esquemas, normas, apegos, sufrimientos, rencores, rechazos, sino que un estado de paz y armonía interior nos llena de tal forma que todo lo que forma parte del Ego se va desintegrando. Así, esta paz, como una fuente de agua pura, llena nuestro interior, desborda por nuestro corazón y alimenta el silencio de la mente. Desde esta plenitud del sentir y desde la paz de la mente, todo aquello que pertenece al antiguo ego va perdiendo fuerza, se va alejando, se va desvaneciendo. Entonces, todos los impulsos sexuales descontrolados se van desvaneciendo y el deseo pasa a un estado latente, presente pero renovado. Eso significa que usted se convierte en una persona que no tiene necesidad de sexualidad, pero puede hacer uso de ella cuando lo desee. Usted pasa a ser quien controla, no al contrario como se vive confusamente ahora.

Este estado de re-encontrada, renovada sexualidad, no es un estado que pueda parecer metafísico o trascendental, solo es recuperar nuestra sexualidad equilibrada e integrada en nuestra forma de ser original. Es reencontrar nuestra sexualidad armonizada en base a nuestra naturaleza. Los animales poseen unos ritmos de actividad sexual vinculados completamente a la naturaleza, ellos no poseen una mente activa que recuerda e incita el sexo. Asi cuando uno recupera su equilibrio interior por auto-transformación, recupera poco a poco su equilibrio sexual. No puede tampoco pretenderse alcanzar rápidamente este equilibrio sexual aun desde la paz interior, más, cuando se han pasado muchos años en la vida alimentando estos deseos. Lo importante es descubrirlo y poder compartirlo, para que nuevas generaciones usen una sexualidad armonizada que enriquezca profundamente su vida.

Muchos desean alcanzar el celibato, pero no pueden, porque su consciencia está sometida a la confusión que crea el egoísmo. Una doctrina no va a liberarles de ello. No puedes esconderte en ningún sitio pretendiendo liberarte de los problemas que hay en tu interior. Solo una nueva forma de ser, renacida, pero para renacer uno debe saber morir. Sin muerte no hay renacimiento. Saber ver, descubrir y dejar de alimentar todo aquello que es falso en nosotros mismos son algunos de los aspectos del morir.

Hay una gran confusión acerca del Celibato y esta confusión se materializa en los que pretenden llevarlo. La forma en la que se comporta la energía sexual es la misma ante un ministro de Dios que ante cualquier persona común. Solo puede cambiarlo una transformación del Ego por el Ser. El Ego busca la sexualidad como método de satisfacción, como método para llenar un estado de vacío interior que ante la represión se acentúa. No se llega al celibato por la negación de la sexualidad, sino por su trascendencia mediante su expresión con un corazón vivo, un corazón despierto. Ser célibe no significa estar psicológicamente castrado, significa poseer un deseo en estado latente. Estar en celibato desde el SER, significa estar en un estado de plenitud anímica y de paz mental, en donde el deseo no posee una fuga de energía a través de los pensamientos. El Ego vive para llenar su vacío y el Ser vive para entregar desde su plenitud. Uno vive en la escasez y el otro en la riqueza. Uno vive buscando y alimentándose del exterior, el otro entrega, comparte, porque posee en su interior. Esta posesión, esta riqueza restablece todo desequilibrio, es una fuente de agua bendita.


Celibato NO es un estado de negación sexual, es tener el poder sobre el deseo, es tener la capacidad y la disposición de compartirse físicamente cuando uno y otra lo desean, NO cuando por el contrario lo exigen unos impulsos descontrolados. La experiencia sexual compatida mediante la comunión de los corazones
nos enriquece y nos permite desprendernos de los deseos reactivos. Para el hombre es más difícil liberarse de la reacción sexual que la mujer, porque la glandula que regula la actividad sexual en el cerebro es el dobre de grande que en la mujer. De ahí los impulsos procreadores del hombre.

¿Porque nadie nos habla de esto?, porque pocos conocen la realidad del Alma y de nuestra existencia, y como todas verdades beneficiosas, todo lo que va contra los intereses oligarcas o materiales se manipula, oculta o asesina. La sociedad avanza al paso de los más lentos, y se fuerza para que los lentos sean muchos. Para transformarla, depende que cada uno abra los ojos y se de cuenta que Él crea la realidad que desea. De cada uno es la responsabilidad de que todo cambie a su alrededor.

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