Perfeccionismo


     Algunas personas son más conscientes que otras de su reflejo anímico (de alma) de perfeccionismo. El perfeccionismo siempre es positivo cuando se toma de forma alegre, sin obsesiones, buscando la satisfacción del corazón. Este reflejo nos impulsa a usar o buscar perfeccionismos en algún o varios aspectos de nuestra vida y a ello podemos darle el nombre de virtudes. Cuando tomamos este perfeccionismo de forma obsesiva se convierte en un aspecto negativo, y que nos vuelve personas despóticas, nos aleja de nuestro corazón y de nuestra compasión.

Estos reflejos de perfeccionismo no son otra cosa que el impulso que nos llama a recuperar nuestra autenticidad, nuestra plenitud, felicidad, gracia interior. Muchas veces por el contrario vivimos sometidas a confusos impulsos perfeccionistas sometidos al egoismo que nos alejan de la llamada de nuestra esencia.


¿Como podemos darnos cuenta de que estos impulsos estan filtrados “confusos” y por lo tanto no son auténticos, no son virtudes?

Lo primero es ser muy honestas con nosotras mismas, ser muy sinceras, no tener el deseo de engañarnos, porque creer que poseemos unas virtudes por encima de los demás nos autoengaña de forma muy profunda. Debemos darnos cuenta si estos perfeccionismos nos hacen felices, agradecidos, compasivos o por el contrario nos vuelven déspotas y nos hacen sufrir, enfadar, o sentir que llevamos un peso. Debemos sobre todo darnos cuenta de si este perfeccionismo produce contradicciones en nuestros actos. Un ejemplo de esta contradicción es el hecho de ser escrupulosamente pulcras en el hogar, cuando al mismo tiempo usamos innecesaria cantidad de agua, además que contaminamos los rios y los subsuelos por la cantidad de detergentes utilizados. Similar es el hecho de algunas personas por cambiar/lavar/planchar su ropa a diario aunque no se haya ensuciado, con el consiguiente y exagerado gasto energético que comporta. Entonces aquí está claro que el deseo mediante un perfeccionismo "adaptado" confunde nuestros actos por orgullo o por miedo al que dirán si ven mi casa sucia, si no conseguiré mis propósitos por vestir impecable, a la moda o si me rechazarán por ello, etc. De todas formas son variaciones, confusiones creadas por el deseo, orgullo/deseo por mostrar o miedo/deseo de no estar a la altura de lo que la sociedad demanda y ser rechazados. Otro ejemplo es cuando una demanda gran respeto por parte de los demás. Puede ser incluso alguien sumamente amable cuando se satisfacen sus deseos y un déspota cuando eso no sucede. Una puede ser muy meticulosa en su forma de apreciar los defectos de las demás, pero no se da cuenta que este es el mayor defecto.

Cada uno de nuestros impulsos se reflejan a nivel de sociedad, creando así las costumbres, normas, esquemas, rechazos. Existir de una forma superficial, sin profundidad, significa estar sometidos a una mayor división de nuestra conciencia, a mayor separación entre el consciente y subconsciente. Así los aspectos de "apariencia" fluctúan en la mente consciente y los aspectos del Ser "virtudes" se ocultan en la mente subconsciente. Si hay una separación en la conciencia se crea un desequilibrio, una falta de sintonía (sin TONO), de esa forma experimentamos estados de más o menos enfados o sufrimiento. Una buena forma de liberarnos de falsos impulsos perfeccionistas y a la vez de expandir nuestra conciencia es obtener VISION GLOBAL de los efectos que crean nuestros actos a nivel del planeta. Debemos ser conscientes si estos impulsos nos llevan a actos armoniosos-respetuosos o destructores a nivel ecológico, biológico, o de fraternidad-armonía entre personas. Si son destructivos o crean confrontación entre personas es señal que no debemos hacerlos. Dejar de hacerlos o buscar una solución armónica significa haber tomado mayor conciencia y haber crecido interiormente. Tomar conciencia y crecer es un reflejo puro de perfeccionismo y, es este perfeccionismo el que nos lleva de vuelta a casa, a recuperar nuestra integridad, al Ser.



No hay perfeccionismo sin cuestionamiento.

Una debe cuestionarse cualquier acto de su vida, desde el más grande hasta el más simple. Debe cuestionarse qué impacto produce su empleo en el mundo, qué impacto produce su forma de vivir, su forma de vestir, su forma de comer, sus costumbres o apegos, sus miedos, sus sentimientos, sus pensamientos, su TODO. Una debe usar el cuestionamiento para iniciar el perfeccionismo hacia una forma de vivir sencilla y al mismo tiempo plena, una debe recordar que es hija de la naturaleza y debe hacerse consciente de cuanto se ha alejado de ella mediante las excesivas comodidades y placeres que por otro lado nos sumen en la enfermedad. El Egoísmo ha quedado ya demasiado desenmascarado para seguirle la corriente en su espiral de destrucción. Ya no quedan razones para el consumismo, el materialismo, para seguir la corriente de una sociedad podrida hasta la médula. La gente de buena fe le damos la espalda a una sociedad que vive en la insinceridad y en el aprovechamiento ajeno, buscamos unirnos para fines sinceros y honestos.

El perfeccionismo como cuestionamiento, nos lleva a nuestra responsabilidad y a unos actos maduros y armónicos con nuestro planeta de la mano de hermanos de similares intenciones.

Quien busca la verdad no tiene miedo a cuestionarse TODO. Buscar la verdad nos enfoca en nosotras mismas, nos centra. La plenitud, la felicidad, la gracia no es algo lejos de nosotras. Es una cuestión de saber experimentar el estado de PRESENTE. Nuestro filtro egoico confunde todos nuestros impulsos y nos aleja del presente, buscamos en el futuro o nos quejamos o lamentamos del pasado. Cuando te experimentas totalmente en el presente, cuando eres completamente consciente de cada instante, te sumerges en un estado de plenitud, tu mente ha dejado de buscar, tus impulsos anímicos se centran en ti mismo, no escapan, puedes sentirte fluir en armonía con todo lo que te rodea, la armonía penetra en ti. Cuando la plenitud te abarca, todo lo demás pasa a ser secundario y la destrucción cesa. Usa tu cuestionamiento para recuperar tu armonía física y anímica contigo mismo y con la naturaleza, usa tu voluntad para romper tus comodidades y recuperar el temple primero en tu cuerpo y luego en tu espíritu, el temple que se adquiere al dejar de rechazar, al dejar de escoger entre deseable o indeseable.




Vuelve a unificarte en ti misma, toda la información que una necesita está en si misma, sintoniza estos canales, escúchalos, las respuestas acudirán, una certeza de sentimiento te llenará.








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