Ejemplo de sociedad


     Ante los revolucionarios acontecimientos que se experimentaron el invierno de 2011 en varios países árabes algunos nos preguntamos hacia donde derivarian dichas revoluciones, si hacia una democracia o hacia una teocracia; y aunque no es nuestra responsabilidad influir directamente como seguro algunos otros interesados (quizás los mismos que estaban interesados en que siguieran los dictadores al poder por los beneficios que sacaban de ello) nuestra sociedad sí ejerce una influencia en lo que ellos van a decidir aunque nosotros no seamos conscientes de ello. Ellos decidirán si desean una democracia en la que den rienda suelta al consumismo, copiando la idea que se han hecho de nuestra forma de vivir, una falsa libertad que esclaviza a los egoístas a sus deseos y somete a unos por otros por el mismo deseo, o si desean una teocracia que esclaviza por falta de verdadero conocimiento su voluntad, sus mentes, y sus sentimientos. Lo más provable es que se adapten a cualquiera de sus antiguos esquemas de sociedad, tampoco nosotros poseemos un buen ejemplo de sociedad para ellos.

Nuestro ejemplo como sociedad influye en sus deseos y en su consciencia, ya que si nosotros no poseemos la consciencia que nos permita vivir de una forma sencilla pero al mismo tiempo plena y profunda eso no influirá para transformar la consciencia de ellos. Si nosotros no hemos encontrado respuestas por nosotros mismos no vamos a ser y no somos un ejemplo del que ellos pueden tomar. Si nuestra forma de ser como personas no posee una profundidad, unos verdaderos valores interiores cultivados que nos eleven, una luz para los que viven en inferioridad de condiciones, quizás decidirán sumirse en un radicalismo religioso, que no es otra cosa que aferrarse más profundamente a aquello que han vivido, a la falsa seguridad de las creencias y eso, va a crear mayor separación y violencia entre nosotros. El enfrentamiento entre civilizaciones existirá mientras no haya una educación que dé mayor importancia y trabaje en el desarrollo integral del ser humano, en el desarrollo de su felicidad interior, del desarrollo de los valores de autorresponsabilidad de los actos respecto al planeta y los demás, de compasión y fraternidad, y eso solo sucederá cuando aceptemos lo pernicioso que es el individualismo, aquel individualismo que se aferra a la ganancia, aquel que no se atreve a perder, porque para ser honesto uno debe saber renunciar en muchos aspectos de la vida y para eso hay que tener coraje y seguridad interior, que cuando se carece se compensa con la falsa seguridad y comodidad material, la que nos separa a uno de los demás, la madre de todo el conflicto. Hay que tener en cuenta que los poderes fácticos hacen presión para que nos mantengamos dentro de la rueda de la ignorancia y el consumismo.

Cada uno de nosotros es responsable de como repercute nuestra forma de ser en la sociedad, cada uno crea la sociedad, el mundo. Nuestros valores o su falta, nuestra entereza y nuestra hipocresía se reflejan en el acto en la sociedad, nosotros somos la sociedad, denegar nuestra responsabilidad a los demás es engañarse, es permitir que siga la mentira y la hipocresía, culpar a los demás es engañarse, es velarnos los ojos. Querer evitar nuestra responsabilidad es la mayor irresponsabilidad. Debemos Ser, para que ello se refleje en nuestra sociedad, debemos Ser, para que aquellos que se hallan perdidos encuentren un faro desde el cual guiarse, debemos Ser, para que los débiles no se aferren a su debilidad y se confundan y pierdan en ella.

El mundo está lleno de injusticia y perversidad, los que vivimos en una forma de sociedad privilegiada debemos poseer una madurez que sirva de ejemplo a los que no encuentran una vía a seguir. Cada día que demoramos en cambiarnos a nosotros mismos es un día que negamos a millones de personas la oportunidad de mejorar sus vidas. Nadie va a tomar nuestro lugar, nadie mostrará el ejemplo que debemos mostrar nosotros mismos, es nuestro deber.

Si no somos felices porque no sabemos ser agradecidos por lo que tenemos por muy poco que sea, y si no hemos tenido el atrevimiento de vivir con esa sencillez ¿como vamos a mostrar a alguien aferrado a confusas creencias e infelicidad el camino de la felicidad?. Si no somos generosos, ¿como vamos a dar ejemplo de esa felicidad?, si no somos humildes, ¿como van a descubrir que el camino hacia la verdad no pasa por la arrogancia?, si no sienten nuestro corazón, ¿como van a sentir que forman parte de una Unidad?, Si lo único que esperamos de ellos es que sigan viviendo de cualquier forma mientras repongan nuestras elitistas y exageradas demandas energéticas, si evitamos tomar nuestra responsabilidad lo cual significa despreciarlos como individuos y sociedad por nuestros deseos de comodidad material lo único que vamos a conseguir es mayor confusión y enfrentamiento entre ambas sociedades.

Si no hacemos nada para transformar nuestra forma de ser y nuestra sociedad nadie lo hará por nosotros, si nos quejamos de pagar facturas y no hacemos nada seguirán aprovechándose cada día más por nuestra falta de responsabilidad, si no investigamos y abrimos los ojos a nuevas alternativas seguirán haciendo lo posible para que vivamos sometidos. Pueden hacer lo posible, pero no pueden hacer lo imposible y ello sucede cuando todos abren los ojos y se niegan a seguir por el mismo camino. Cuando la mayoría pierden el interés por seguir por el mismo camino todo cambia irremediablemente.

Solo transformándonos a nosotros mismos y que en esa trasformación se encuentre una forma sencilla, feliz y justa hacia los demás de vivir, podremos relacionarnos sanamente entre sociedades. Si no descubrimos en nosotros mismos aquello que a ciegas buscamos fuera de nosotros, no seremos un ejemplo para nadie, todo lo contrario. Cada día en el que nos demoramos en ello, es un día en el que alimentamos la injusticia y el desprecio hacia los demás.





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